Jardín

Una fría brisa de esas que preceden al invierno me despertó esa tarde. El césped donde dormía ya estaba un poco largo, y la luz otoñal golpeaba a las pocas hojas verdes que aun se aferraban a las ramas de los cedros y jabillos del jardín.
Sin lugar a dudas, el mundo había perdido su color. Mi vida se había tornado de un blanco y negro poco ortodoxo, pero convencional.

Me levante, me sacudí un poco el traje, era el mismo que había utilizado para mi matrimonio nunca me gusto mucho y menos ahora que estaba lleno de tierra y manchas de quien sabe que. Por el largo de mi barba supuse que había estado ahí en el césped unos dos o tres días seguidos y habría estado mas de no ser por aquella brisa fantasmal que me atravesó los huesos y el alma.
Camine un poco por mi jardín para estirar los músculos que ya no tenia; repase la vista por aquellos paisajes que ya se me eran muy familiares, ya llevaba tres años viviendo por ahí; Vi mi casa parcialmente abandonada, desde que mi esposa fue absuelta de pecados y traslada al cielo, mi pequeña quinta había quedado solo como deposito de recuerdos... Era realmente una casa muy linda, incluso para mi, era la mas bonita de toda la costa este del infierno.

1 comentarios:

Alice dijo...

Me encanta

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